nieve

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gloriana escribió: La cajita de música.
[color=blue]El ensordecedor ruido de la persiana anuncia que es la hora que la tienda de antigüedades abre sus puertas al público. El dueño, tan viejo como su mercancía, se abre paso entre cantidad de cachivaches antiguos: baúles, máquinas de coser, vajillas de porcelana, muñecas, marionetas, fotografías...Cada uno de esos objetos guarda el alma de sus antiguos propietarios, todos esperan ser rescatados del más absoluto de los olvidos, apilados unos contra otros, como si de un campo de exterminio se tratara.
La cajita de música sigue siendo una diva a pesar de su venida a menos. Su propietaria durante muchos años, perteneciente a una familia de rancio abolengo, alimentó su vanidad, la acostumbro a que la admiraran por su fina marquetería que la adornaba y por los dulces sonidos que de ella emanaban. El personal de servicio la zarandeaba un tanto bruscamente para limpiarla pero en realidad nunca nadie la trato con cariño. Cuando su dueña falleció, fue considerada sólo como una parte más del mobiliario, ninguno de sus herederos le dio el más mínimo valor, ni consideraron que era necesaria ya su presencia en esa casa. La cajita se sintió despreciada, pero su orgullo la llevaba a observar con frialdad cada día a la gente que entraba y salía de la tienda, segura de saber reconocer quien sería digno de llevarla a su casa.
De pronto observó con horror las manos que la recogían cuidadosamente del estante… “es imposible que El se quede conmigo”- pensó. No tiene pinta de tener un palacete ni nada por el estilo, se dará cuenta en seguida que no esta a mi altura y me volverá a dejar en la repisa. Cuando quiso darse cuenta el dueño de la tienda la envolvió cuidadosamente y se la entregó a quien a partir de ahora para su horror, seria su nuevo propietario. Vivió con angustia el viaje hacia su nueva casa, los prejuicios que el alma de su anterior dueña le había inculcado la atenazaban.
Cuando por fin llegaron a su nuevo hogar, las sensaciones que tuvo a partir de ese momento la fueron transformando día a día. Nunca nadie la cogió con tanta delicadeza como aquellas rudas manos. El mismo la restauró con esmero, arregló su maquinaria para que su dulce melodía volviera a sonar en la más perfecta armonía. Sus manos eran cálidas, su casa era un hogar auténtico para ella. La bajó de aquel pedestal que había sido su anterior vida; su sitio ya no era un escaparate de cara a la galería, a partir de ese momento lució como nunca desde la sencillez de su dueño, quien le ofreció una visión diferente de la vida. Por primera vez no se sintió como una cajita de música sin vida. Taber. [/colo
bonito relato ,,,,
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nieve

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Groucho escribió: Los deseos.
Un emperador estaba por salir de su palacio para dar un paseo matutino, cuando, a las puertas del mismo, se encuentra con un mendigo.
Suponiendo el pedido de una limosna, le preguntó: - ¿Qué quieres?
El mendigo lo miró y le dijo: - Me preguntas de una manera... como si tu pudieras satisfacer mi deseo.
El emperador le respondió: - Por supuesto que puedo satisfacer tu deseo... ¿Cuál es?
Y el mendigo le dijo: - Piensa dos veces antes de prometer.
El emperador, comenzando a molestarse, insistió: - Te daré cualquier cosa que pidas. Soy una persona muy poderosa, y extremadamente rica... ¿qué puedes tú desear que yo no pueda darte?
El mendigo le dijo: - Es un deseo muy simple... ¿ves esta bolsa que llevo conmigo?... ¿puedes llenarla con algo valioso?
- Por supuesto - dijo el emperador.
Y Llamó a uno de sus servidores y le dijo: - Llena de dinero la bolsa de este hombre.
El servidor lo hizo... y el dinero, apenas ingresado a la bolsa, desapareció.
Echó más y más, y el mismo desaparecía al instante.
La bolsa del mendigo, por lo tanto, siempre estaba vacía.
El rumor de esta escena corrió rápidamente por toda la ciudad y entonces una gran multitud se reunió en el lugar, poniendo en juego el prestigio del emperador.
Entonces el emperador le dijo a sus servidores: - Estoy dispuesto a perder mi reino entero, pero este mendigo no se va a salir con la suya, ya que me dejará en ridículo frente al pueblo.
Diamantes, perlas, esmeraldas... uno a uno los tesoros del emperador iban ingresando en la bolsa, la cual no parecía tener fondo.
Todo lo que se colocaba en ella desaparecía inmediatamente.
Era el atardecer y habiendo quedado el emperador ya sin ninguna cosa que colocar en la bolsa del mendigo (habiendo llegado incluso a desprenderse de joyas que habían pertenecido a su familia por siglos), se tiró a los pies del mendigo y, admitiendo su derrota, le dijo: - Has ganado tú, pero antes que te vayas, satisface mi curiosidad: ¿cuál es el secreto de tu bolsa?
El mendigo le dijo: - ¿El secreto?... está simplemente hecha de deseos humanos.
Anónimo
Moraleja:
Piensa en los deseos ¿cuál es su mecanismo?:
Primero hay una gran excitación: la aventura. Se siente un gran impulso.
Algo va a suceder, se está al borde de algo. Y luego que se tiene el auto, el velero, la casa, la mujer... de repente, nada de ello tiene significado ya.
¿Que pasó? La mente lo ha desmaterializado.
El auto está en el garaje, pero ya no excita de la misma manera. Lo que excitaba era conseguirlo... o lo que es lo mismo, emborracharse con el deseo hasta olvidarse que el vacío se sitúa en el interior de uno.
Pero ahora, con el deseo cumplido: el auto en el garaje, esa mujer en la cama, el dinero en el banco... desaparece la excitación.
De nuevo se siente ese vacío. Y se tiene que crear un nuevo deseo para escapar de esa sensación, esa ansiedad, ese vacío.
Así es como va la mayoría de la gente por la vida: de un deseo en otro, convertida en mendigos con bolsas que jamás parecen poderse llenar. Cuando se lo alcanza, un nuevo deseo se hace necesario, olvidando ese que tanto se buscó.
Graciela Heger A.
hola G,,,,y gracias por seguir por aquí ,,, siempre traes lecturas interesantes,,,, y si este relato hace pensar lo egoistas q podemos llegar a ser ,,,, no disfrutamos con las pequeñas cosas de la vida ,,, ni tampoco con todo lo q conseguimos ,,, siempre buscamos otro motivo para seguir deseando más,,,, besiños
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nieve

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gloriana escribió: Groucho y CasaBlanca, como sabéis, no hay dos sin tres. A vuestras aportaciones, añado un corto relato.
La mirada del amor.
El rey estaba enamorado de Sabrina, una mujer de baja condición a la que había convertido en su última esposa.
Una tarde, mientras el rey estaba de cacería, llegó un mensajero para avisar de que la madre de Sabrina estaba enferma. Pese a que estaba prohibido usar el carruaje personal del rey, infracción que se pagaba con la cabeza, Sabrina subió al coche y corrió junto a su madre.
A su regreso, el rey fue informado de la situación.
--¿No es maravillosa?--dijo--Esto es verdadero amor filial. No le ha importado jugarse la vida para cuidar a su madre. ¡Es maravillosa!
Otro día, mientras Sabrina estaba sentada en el jardín del palacio comiendo fruta, llegó el rey. La princesa lo saludó y después le dio un mordisco al último melocotón que le quedaba en la cesta.
--¡Parecen buenos!--dijo el rey.
--Lo son--dijo la princesa. Y, alargando la mano, le cedió a su amado el último melocotón.
--¡Cuánto me ama!--comentó después el rey--. Renunció a su propio placer para darme el último melocotón de la cesta. ¿No es fantástica?
Pasaron algunos años y, a saber por qué, el amor y la pasión desaparecieron del corazón del rey.
Sentado junto a su amigo más íntimo, le decía:
--Jamás se comportó como una reina. ¿Acaso no desafió mi prohibición utilizando mi carruaje? Es más, recuerdo que una vez me dio a comer una fruta mordida.
La realidad es siempre la misma. Y lo que es, es. Sin embargo, como en el cuento, el hombre puede interpretar una situación de una manera o de la contraria.
,,,supongo q es así,,,, yo en este tema mejor no opino ,,, ahora creo q eso del amor es pasajero ,,,,,
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gloriana

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Para Elisa.
Jorge Durán.
Todos los días viajo en el subterráneo de la línea C.
(Constitución – Retiro) en la ciudad de Buenos Aires.
En algunas oportunidades encuentro a personas que ya las he visto anteriormente.
A este hombre que ahora no dejo de mirar creo haberlo visto con anterioridad. Pero no en el subte, de esto estoy segura.
Cabello blanco no muy abundante arriba, pero si largo atrás y se toma la colita con un elástico dorado. Alto, delgado, las manos muy blancas, pulcras, los dedos largos. Lleva un anillo con una piedra negra. Su rostro realmente habla. No es una persona común que pase desapercibida.
Sobretodo gris, camisa blanca y corbata negra.
No, este hombre no es una persona cualquiera…
En uno de los bolsillos del sobretodo lleva algo así como hojas pentagramadas mezcladas con piezas de música.
Hoy hubo mucho trabajo en la oficina. Estuve muy ocupada y me olvidé totalmente del hombre del subterráneo.
Ahora que estoy en mi departamento, tranquila, serena, me vuelvo a acordar del hombre, tanto que no puedo leer el libro que empecé hace unos días.
Hace ya un par de semanas que no lo he vuelto a ver.
No se porqué causa quedé tan preocupada por esa persona…
Pasaron varias semanas y esta tarde lo he visto desde el taxi que me lleva.
Hago detener el coche y bajo raudamente.
Por más que busco y busco por las calles alrededor de donde lo vi no puedo encontrarlo. Es por San Telmo.
Entro a un café y me recrimino a mi misma esta circunstancia tan absurda que me ocurre. Me prometo sacarme esta idea de la cabeza.
-¡Que me importa quien es!
-¿Me importa acaso?
-¡No, no, para nada!..
Esta última semana también he tenido mucho trabajo.
Después de ocho días de no haberme acordado del hombre hoy mientras que caminaba por San Telmo creí escuchar su voz. Si, creo haber escuchado su voz.
-¿Pero acaso lo he sentido hablar anteriormente?
-¿Acaso conozco su voz?
Volví a la casa donde creí escuchar la voz.
Casita pequeña. Una puerta muy alta con vidrios biselados y dos ventanas a los costados con cortinas blancas pesadas.
Alguien tocaba el piano. Mejor dicho alguien ejecutaba torpemente “Para Elisa”.
-Estoy segura que alguien habló. -Pero si seguía parada ahí tendría problemas. -Opté por retirarme.
Cuando llegué a la casa de mi amiga pensé en contarle el caso pero se me fue de la mente. me sentí contenta por eso, tomamos el té y hablamos cosas banales.
Han pasado algunos días y no me he acordado del hombre hasta hoy.
Caminaba por Recoleta y vi de atrás un hombre de sobretodo gris con papeles en el bolsillo. Lo seguí hasta pasarlo y al darme vuelta para cerciorarme de su aspecto noté que no era el.
-¡Así no puedo seguir! -me dije. -¡Así no puedo seguir!..
Días después caminaba por la vereda aquella de San Telmo y al pasar por la casita pequeña escuché la voz. Alguien tocaba “Para Elisa” torpemente.
Si, escuché perfectamente cuando dijo: -Mi bemol, mi bemol, corrigiendo al alumno torpe.
Corrí a la casa de mi amiga y le conté todo de un tirón.
Fuimos hasta la casa donde escuché la voz y le preguntamos a la señora que nos atendió acerca del profesor de música.
-Si, -nos dijo. -Mi hijo que hoy tiene treinta años y es pianista fue su alumno, pero el profesor ya murió hace muchos años. -Se llamaba Germán.
Trajo entonces una foto del hombre. Ahí estaba: De pie al lado del piano vertical. La camisa blanca, la corbata negra, el sobretodo gris con las partituras en uno de los bolsillos. Una mano sobre el hombro del niño mostraba el anillo con la piedra negra.
Claro, su rostro era más joven…
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nieve

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Belier escribió: Hola Gloriana, gracias por tu relato.
"Dice un viejo proverbio... Peleando, juzgando antes de tiempo y alterándose no se consigue jamás lo suficiente, pero siendo justo, cediendo y observando a los demás con una simple cuota de serenidad, se consigue más de lo que se espera."
Este proverbio te puedo decir, que yo lo he aprendido a base de "enfadarme por las galletas" y luego darme cuenta de que ni siquiera eran mías.
Cuantas veces he malpensado, juzgado y acusado a alguien y luego ha resultado que esa persona tenía menos culpa que yo. Lo único que puedo alegar en mi defensa, ejem, es que siempre he intentado pedir perdón y reconocer mi equivocación. Pero claro, lo que tiene que ser es; no pelear, no juzgar antes de tiempo y no alterarse. Estoy en ello. Saludos. 
hola Belier ,, decir q a mi tb me pasó muchas veces,,,, y me pasa supongo pero ya algo en mi interior parece q va cambiando,,, la verdad cuanto tiempo perdido con enfadarse antes de tiempo etc ,,, biquiños
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gloriana

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EL SAMURAI Y EL PESCADOR
Richard Kim
Durante la ocupación Satsuma de Okinawa, un Samurai que le había prestado dinero a un pescador, hizo un viaje para cobrarlo a la provincia Itoman, donde vivía el pescador. No siéndole posible pagar, el pobre pescador huyó y trató de esconderse del Samurai, que era famoso por su mal genio. El Samurai fue a su hogar y al no encontrarlo ahí, lo buscó por todo el pueblo. A medida que se daba cuenta de que se estaba escondiendo se iba enfureciendo. Finalmente, al atardecer, lo encontró bajo un barranco que lo protegía de la vista. En su enojo, desenvainó su espada y le gritó: ¿"Qué tienes para decirme"?.
El pescador replicó, "Antes de que me mate, me gustaría decir algo. Humildemente le pido esa posibilidad." El Samurai dijo, "Ingrato! Te presto dinero cuando lo necesitas y te doy un año para pagarme y me retribuyes de esta manera. Habla antes de que cambie de parecer."
"Lo siento", dijo el pescador. " Lo que quería decir era esto: Acabo de comenzar el aprendizaje del arte de la mano vacía y la primera cosa que he aprendido es el precepto: “Si alzas tu mano, restringe tu temperamento; si tu temperamento se alza, restringe tu mano."
El Samurai quedó anonadado al escuchar esto de los labios de un simple pescador. Envainó su espada y dijo: "Bueno, tienes razón. Pero acuérdate de esto, volveré en un año a partir de hoy, y será mejor que tengas el dinero." Y se fue.
Había anochecido cuando el Samurai llegó a su casa y, como era costumbre, estaba a punto de anunciar su regreso, cuando se vio sorprendido por un haz de luz que provenía de su habitación, a través de la puerta entreabierta.
Agudizó su vista y pudo ver a su esposa tendida durmiendo y el contorno impreciso de alguien que dormía a su lado. Muy sorprendido y explotando de ira se dio cuenta de que era un samurai!
Sacó su espada y sigilosamente se acercó a la puerta de la habitación. Levantó su espada preparándose para atacar a través de la puerta, cuando se acordó de las palabras del pescador: "Si tu mano se alza, restringe tu temperamento; si tu temperamento se alza restringe tu mano."
Volvió a la entrada y dijo en voz alta. "He vuelto". Su esposa se levantó, abriendo la puerta salió junto con la madre del Samurai para saludarlo. La madre vestida con ropas de él. Se había puesto ropas de Samurai para ahuyentar intrusos durante su ausencia.
El año pasó rápidamente y el día del cobro llegó. El Samurai hizo nuevamente el largo viaje. El pescador lo estaba esperando. Apenas vio al Samurai, este salió corriendo y le dijo: "He tenido un buen año. Aquí está lo que le debo y además los intereses. No sé cómo darle las gracias!"
El Samurai puso su mano sobre el hombro del pescador y dijo: "Quédate con tu dinero. No me debes nada. Soy yo el endeudado."
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Belier

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nieve escribió: Belier escribió: Hola Gloriana, gracias por tu relato.
"Dice un viejo proverbio... Peleando, juzgando antes de tiempo y alterándose no se consigue jamás lo suficiente, pero siendo justo, cediendo y observando a los demás con una simple cuota de serenidad, se consigue más de lo que se espera."
Este proverbio te puedo decir, que yo lo he aprendido a base de "enfadarme por las galletas" y luego darme cuenta de que ni siquiera eran mías.
Cuantas veces he malpensado, juzgado y acusado a alguien y luego ha resultado que esa persona tenía menos culpa que yo. Lo único que puedo alegar en mi defensa, ejem, es que siempre he intentado pedir perdón y reconocer mi equivocación. Pero claro, lo que tiene que ser es; no pelear, no juzgar antes de tiempo y no alterarse. Estoy en ello. Saludos. 
hola Belier ,, decir q a mi tb me pasó muchas veces,,,, y me pasa supongo pero ya algo en mi interior parece q va cambiando,,, la verdad cuanto tiempo perdido con enfadarse antes de tiempo etc ,,, biquiños
Hola Nieve; Me alegro de que notes que en tu interior algo va cambiando. A mí también me pasa, de lo cual no sabes lo que me alegro.
De todas formas, no nos podemos quejar, eh? con las lecturas que nos aporta Gloriana...
Tenemos el camino bien indicado.
Saludos. 
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nieve

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gloriana escribió: Escribo para agradecer tu visita
Escribo para agradecer tu visita. Aunque en nuestros días ya no se estila escribir cartas, igual te haré llegar ésta en la primera oportunidad.
Lo que recuerdo es que estaba con Miguel mi marido y mis hijos en un restaurante que sirve de parada nocturna del bus que viaja desde Santiago al sur. El local estaba en una esquina y grandes vidrieras separaban las ordenadas mesitas del interior de un amplio estacionamiento dispuesto para recibir buses y automóviles durante toda la noche.
Miguel se había adelantado y estaba en el interior del establecimiento. Mis hijos estaban a la vuelta de la esquina platicando con otros jóvenes. Yo me había quedado un poco atrás, y me aproximé a una de las ventanas para buscar con la mirada a mi esposo. Me acerqué al amplio cristal y vi mi propia imagen reflejada en la superficie. Llamó mi atención descubrirme el rostro sin maquillaje (acostumbro ponérmelo antes de salir de casa) y mis cabellos más largos. Instintivamente llevé mis manos a la cabeza y allí me di cuenta que en realidad lo que miraba era el reflejo de tu rostro. Estabas de pie un poco más atrás. Sonreías alegremente. Retrocedí un poco y pude verte, llevabas una chaqueta blanca y jeans. En tu juvenil rostro destacaba una sonrisa franca y la juventud de los dieciocho años. Tu larga cabellera caía sobre los hombros, tal como la usé hace muchos años. La confianza fluía alrededor de tu persona. Cuando te reconocí como la imagen que me observaba desde el espejo en la juventud, mi primer impulso fue conducirte junto a mis hijos que conversaban animadamente a unos pocos metros o encaminarte al interior del restaurante para enseñarte a mi marido. Te limitabas a sonreír. Me puse un poco nerviosa, ansiosa por llevarte junto a ellos para que te viesen o tal vez para que tú los conocieras, mostrarte las personas que formaban mi familia, quiénes eran y lo que habíamos logrado desde que nos separamos hace tantos años.
Te limitabas a mirarme y con lentitud me dijiste “Tranquila, no te preocupes”. Sólo con tu mirada entendí la profundidad de esas palabras.
Por tus ojos supe que ya los conocías, y los conocías muy bien. También estabas al tanto de lo que había hecho con mi vida en estos años y lo aprobaste con una sonrisa. “Tranquila” también significaba que no debía estar afligida. Tú estás conmigo.
De pronto pensé que venías a avisarme acerca de mi partida y te lo pregunté con un poco de expectación y sin miedo alguno “¿Es mi hora?”. Negaste con un leve movimiento de cabeza.
Con un amplio gesto de cariño apoyaste un brazo sobre mis hombros y caminamos un trecho juntas. Desde ese momento comprendí que siempre habías estado conmigo.
Hoy camino confiada y muchas veces puedo sentir que tu abrazo protector me rodea. Por ello vuelvo a repetirlo, agradezco tu visita y la confianza al mostrarme tu rostro afable. Ahora sé que siempre estás conmigo y puedo confiar en tu lealtad, hasta el fin de mis días.
Clementina D´Cantel.
me gusta ,,,, besitos
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nieve

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Belier escribió: nieve escribió: Belier escribió: Hola Gloriana, gracias por tu relato.
"Dice un viejo proverbio... Peleando, juzgando antes de tiempo y alterándose no se consigue jamás lo suficiente, pero siendo justo, cediendo y observando a los demás con una simple cuota de serenidad, se consigue más de lo que se espera."
Este proverbio te puedo decir, que yo lo he aprendido a base de "enfadarme por las galletas" y luego darme cuenta de que ni siquiera eran mías.
Cuantas veces he malpensado, juzgado y acusado a alguien y luego ha resultado que esa persona tenía menos culpa que yo. Lo único que puedo alegar en mi defensa, ejem, es que siempre he intentado pedir perdón y reconocer mi equivocación. Pero claro, lo que tiene que ser es; no pelear, no juzgar antes de tiempo y no alterarse. Estoy en ello. Saludos. 
hola Belier ,, decir q a mi tb me pasó muchas veces,,,, y me pasa supongo pero ya algo en mi interior parece q va cambiando,,, la verdad cuanto tiempo perdido con enfadarse antes de tiempo etc ,,, biquiños
Hola Nieve; Me alegro de que notes que en tu interior algo va cambiando. A mí también me pasa, de lo cual no sabes lo que me alegro.
De todas formas, no nos podemos quejar, eh? con las lecturas que nos aporta Gloriana...
Tenemos el camino bien indicado.
Saludos. 
saludos ,,, si Gloriana es un gran ser humano ,,,, deberia haber mas ,,,,jejejejej besiños
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gloriana

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nieve escribió: Belier escribió: nieve escribió: Belier escribió: Hola Gloriana, gracias por tu relato.
"Dice un viejo proverbio... Peleando, juzgando antes de tiempo y alterándose no se consigue jamás lo suficiente, pero siendo justo, cediendo y observando a los demás con una simple cuota de serenidad, se consigue más de lo que se espera."
Este proverbio te puedo decir, que yo lo he aprendido a base de "enfadarme por las galletas" y luego darme cuenta de que ni siquiera eran mías.
Cuantas veces he malpensado, juzgado y acusado a alguien y luego ha resultado que esa persona tenía menos culpa que yo. Lo único que puedo alegar en mi defensa, ejem, es que siempre he intentado pedir perdón y reconocer mi equivocación. Pero claro, lo que tiene que ser es; no pelear, no juzgar antes de tiempo y no alterarse. Estoy en ello. Saludos. 
hola Belier ,, decir q a mi tb me pasó muchas veces,,,, y me pasa supongo pero ya algo en mi interior parece q va cambiando,,, la verdad cuanto tiempo perdido con enfadarse antes de tiempo etc ,,, biquiños
Hola Nieve; Me alegro de que notes que en tu interior algo va cambiando. A mí también me pasa, de lo cual no sabes lo que me alegro.
De todas formas, no nos podemos quejar, eh? con las lecturas que nos aporta Gloriana...
Tenemos el camino bien indicado.
Saludos. 
saludos ,,, si Gloriana es un gran ser humano ,,,, deberia haber mas ,,,,jejejejej besiños
Muchas gracias por hablarme así, nieve...  ...y te aseguro que sí hay
muchas buenas personas por ahí...Un abrazo muy fuerte...
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