¿SE PUEDE HABLAR CON UNA PLANTA?
¿Es posible comunicarse con un geranio? ¿Las rosas dicen más de lo que pensamos? Realizamos aquí un reportaje sobre la investigación de los sentimientos vegetales y su historia. Después de leerlo, piénsenlo bien antes de deshojar una margarita...
La creencia de que podemos comunicarnos con las plantas, que reciben la información sensitiva que les enviamos y que por tanto pueden reaccionar ante ella, surge junto al invento del polígrafo, un aparato más conocido como "detector de mentiras".
Un ex-agente de la CIA llamado Cleve Backster, se encontraba en su casa intentando mejorar el famoso aparato. Se le ocurrió sin razón aparente conectar la máquina a una de sus plantas para observar cómo absorbía el agua de la maceta. Le conectó los electrodos y vio con sorpresa cómo el polígrafo empezó a detectar una disminución regular de la conductividad, algo que se traduciría en una sensación agradable y relajante... en un ser humano.
A partir de aquí Backster se interesó por la posibilidad de medir las reacciones de las plantas ante otro tipo de situaciones. Se le ocurrió quemar la planta, y en el mismo momento que lo pensó, la aguja dio un salto. Salió de la habitación para buscar cerillas y su regreso provocó otro movimiento brusco de la aguja que indicaría temor en la persona que estuviera siendo analizada. Acercó la llama, sin intención de quemar realmente la planta, y obtuvo una reacción mucho menor. Más tarde volvió a fingir quemarla y tampoco el polígrafo reaccionó.
Backster sólo podía deducir que aquella planta le estaba leyendo el pensamiento, puesto que sabía diferenciar entre las intenciones reales y las fingidas.